¿Qué es?
Es una de las enfermedades crónicas más prevalentes (en España, un 4.5% de la población).
Se caracteriza por la existencia de inflamación crónica de la vía aérea que se asocia con la presencia de una hiperrespuesta bronquial y que cursa con episodios de obstrucción bronquial reversible con y sin tratamiento en sujetos susceptibles o previamente sensibilizados tras la exposición a diferentes estímulos (infecciones, irritantes externos, alérgenos, ejercicio, alimentos, fármacos, cambios climáticos, emociones extremas…) dando lugar a una reducción del diámetro de la vía aérea con la consiguiente obstrucción al flujo aéreo.
Síntomas:
- Sibilancias
- Disnea
- Opresión torácica
- Tos de predominio nocturno
- Cansancio
Diagnóstico:
El diagnóstico se realiza fundamentalmente por medio de la espirometría forzada siendo la disminución del FEV1 y del FEV1/FVC el patrón más característico, aunque muchos asmáticos pueden tener una espirometría normal en fase de estabilidad clínica.
La espirometría post broncodilatadora, para valorar si hay un aumento de la capacidad pulmonar respecto a la capacidad inicial medida.
El uso de la prueba de la fracción de oxígeno exhalado de óxido nítrico, para valorar la inflamación de la vía aérea.
Estudio de alergias en cualquier paciente, para conocer si existe reacción de la piel ante determinados alergenos (Prick Test)
Tratamiento:
El tratamiento habitual suele ser el uso de los medicamentos encaminados a disminuir la inflamación bronquial. Estos medicamentos suelen ser inhalados mediante la presentación de cartuchos presurizados e incluso, mediante el uso de un dispositivo de aerosolterapia electrónico. La medicación puede ser de control y, por tanto, de uso diario y/o de rescate usado a demanda por parte del paciente.