La ventilación mecánica domiciliaria (VMD) constituye una forma habitual de tratamiento de los pacientes con insuficiencia respiratoria crónica secundaria fallo de la caja torácica, sobre todo cuando esta es secundaria a enfermedad neuromuscular, o a la existencia de enfermedades de la caja torácica que cursan con restricción ventilatoria, como cifoescoliosis, fibrotórax, toracoplastia, etc. Su utilización ha contribuido a mejorar de forma significativa la supervivencia de los pacientes, al mismo tiempo que ha disminuido los días de estancia hospitalaria y ha mejorado la calidad de vida. Podemos establecer dos modos de ventilación mecánica:
Ventilación Mecánica No Invasiva: se aplica mediante dispositivos que ofrezcan cualquier modalidad de soporte ventilatorio y que no empleen la intubación orotraqueal (IOT), ni ningún otro dispositivo que cree una vía artificial (máscara laríngea, combitubo, etc.) para ventilar al paciente.
Ventilación Mecánica Invasiva: se aplica mediante el uso de dispositivos que crean una vía aérea artificial como pueden ser el tubo endotraqueal, mascarilla laríngea o directamente a la tráquea a través de una cánula de traqueostomía.